¿Gamberro quién?

DenunciasSinRazón2

¿Qué diríais al descubrir que la cerradura de vuestro piso ha sido sellada con pegamento o que el cableado eléctrico fue cortado de un alicatazo o que un inquilino fue acosado y maltratado por ser extranjero?

Pues es así. El lobby comunicacional contra el uso turístico de la propiedad tiene efectos perversos en la mente de algunos ciudadanos. La reiteración de medias verdades ha acabado por instalar la falsa idea que asocia al turista en general con el comportamiento “bárbaro”,  sembrando así la semilla del “todo vale” contra  los visitantes, que no es otra cosa que una reacción xenófoba.

A través de algunos medios se insiste en que los vecinos de la Barceloneta, por poner un ejemplo, reclaman por el incivismo de los turistas que visitan las calles del barrio o por los que se alojan en viviendas turísticas, sin poner de relieve el comportamiento incívico de vecinos y residentes del mismo barrio y del resto de Barcelona, ni la falta de control del orden público por parte del Ayuntamiento.

Es así como todas las culpas a lo largo de la historia de la humanidad se externalizan señalando al forastero. La administración se sacude las culpas y  algunos vecinos dejan correr sus propios prejuicios. Cada vez son más los casos en que los vecinos son protagonistas de abusos sin justificación alguna, llegando a vandalizar la propiedad privada e incluso atropellar la dignidad de seres humanos que no salen en los medios y no tienen fácil recurrir a la justicia del país que visitan.

Todas las denuncias que recibimos de este tipo vienen exclusivamente de Barcelona. Propietarios que, además de lidiar con cerraduras llenas de silicona y cables cortados como ya dijimos, reciben constantemente el reporte de maltratos a los inquilinos y se ven acosados por falsas y reiteradas denuncias. En la gran mayoría de los casos estos actos no tienen justificación alguna, y en caso de existir, está claro que dañar la propiedad de tu vecino y acosar a una persona, propietario o turista, no es la solución. No lo olvidemos: tales comportamientos constituyen también delitos que nadie debería sentirse alentado a cometer.

Compartimos con ustedes algunas de esas denuncias y por razones obvias protegemos la identidad de los involucrados.

La casa de citas no molesta, pero el piso turístico sí.

M.C. posee un apartamento. Como se trata de una finca muy antigua y la mayoría de los vecinos son de edad muy avanzada, ella toma todas las precauciones posibles. En el momento de recibir a sus inquilinos, siempre recalca el tema del respeto a los vecinos.

“Cuando empezamos a gestionar esta vivienda (por supuesto con la licencia correspondiente) fuimos a hablar con los vecinos para presentarnos e insistir en que, sobre todo, en caso de cualquier incidencia, nos llamaran sin importar la hora para rápidamente acudir y resolver”, escribe.

“Los días siguientes a la charla fueron increíbles. Nos llamaban para avisarnos que llevaban cerveza con la compra. Lo asumimos con paciencia, aun sabiendo que no es una incidencia el que compren cerveza.… ¡pero lo peor estaba por venir!. Un día, los vecinos rompieron la puerta del apartamento a golpes de extintor. Luego, un día al llegar,  encontramos la cerradura llena de lo que suponemos era silicona o pegamento.

Irónicamente, en esa misma finca, tres plantas debajo de nuestro apartamento, hay una casa de “citas” y otra de masajes para chicos. Al parecer esto no es causa de molestias para nadie. Solo molestan las personas extranjeras de nuestro apartamento, incluso cuando el piso está vacío…”

El “electricista” de pisos turísticos.

Nando posee apartamentos que alquila con fines turísticos y también por largas estancias a estudiantes y tiene por vecino  un inquilino de renta antigua. Este vecino le hace la vida imposible a todos los inquilinos extranjeros sin distinción. En la terraza del terrado le cae a gritos a quien quiera que se consiga a tiro a cualquier hora. La terraza, por cierto, no está ni siquiera encima o cerca de su vivienda, por lo que es difícil que se sienta ruidos molestos desde la misma.

Hace algún tiempo el vecino fue sentenciado por un tribunal, por cortar los cables de los aires acondicionados del resto de los apartamentos. Era la segunda vez que lo hacía, pero en esta oportunidad lo hizo desde su ventana, quedando en evidencia y no pudiendo quedar impune. Naturalmente el ritmo de sus denuncias ha aumentado desde entonces, así como las quejas de los otros inquilinos al ser agredidos verbalmente por este vecino.

Lorenzo y su vecina, la descarada que infringe la ley.

En Ciutat Vella está Lorenzo, quien alquila su piso por meses desde el 2005 cuando entró en vigor la moratoria sobre el alquiler turístico del distrito. Casi todos sus inquilinos son igualmente extranjeros. La vecina de arriba acumula decenas de denuncias falsas en contra de Lorenzo, después de un desencuentro que tuvieron hace tres años. La señora emprendió una guerra personal que, por fortuna, no ha llegado a nada. Todas las inspecciones, explica Lorenzo, “dejan al descubierto que los alquileres están ajustados a la normativa”.

“Es puro ánimo de hacer daño y además una obsesión en contra de los extranjeros, quédense el tiempo que se queden. Lo curioso de todo esto es que la señora alquila las habitaciones de su casa. Y también tiene alquiladas las habitaciones de otra vivienda donde obviamente no vive. Con esos alquileres sí que está infringiendo la Ley catalana. Es una ironía que sea la doña, empoderada por la prensa y la administración, la acosadora nuestra y de mis inquilinos. Mientras tanto, los inquilinos han de aguantar que les visiten semanalmente inspectores del ayuntamiento, verificando una y otra vez su permanencia en el piso como si fueran delincuentes. Acoso y más acoso es lo que sufrimos sin derecho a pataleo”.

Lorenzo acaba su denuncia con palabras que resumen el sentimiento de muchos otros propietarios en su misma circunstancia:

“Estas situaciones van en aumento propiciadas y arropadas por la administración que no actúa desde el orden público ni la regulación, sino desde el atropello y las amenazas. La impunidad es casi absoluta y lejos de arreglarse nada, están aumentando los problemas y la intolerancia entre los ciudadanos”.

Si has pasado por algo parecido, nos gustaría conocer tu historia. Compartiéndola pones de relieve una problemática que ha alimentado la administración. Puedes colocarla en la sección de comentarios o enviarla a contacto@proviviendasturisticas.com