Los “Juegos del Hambre”

603792_894730973920926_8208433488481362206_n

¿Qué pasa en Barcelona y las viviendas turísticas? Es un fenómeno que no comprenden muchas personas del sector de las viviendas vacacionales que no viven aquí. Son propietarios de viviendas vacacionales que a diferencia de los barceloneses, si son más o menos mejor recibidos por los partidos políticos de su localidad, son apoyados por sus vecinos, por el comercio y en algunos casos también por las administraciones. Ellos, fuera de Barcelona, solo conocen un enemigo muy grande (por ahora).

En la distancia alucinan con todas las cosas que se escuchan y algunos ya han comenzado a ponerse en alerta (hacen bien), no sea que a ellos también les alcance esa impopularidad gratuita que te puede poner a pelear con tu propio vecino.

En los medios de comunicación falta rigurosidad en los datos y están llenos solo de intervenciones lamentables o interesadas que han alentado a la #turismofobia en la ciudad. Esta fobia (miedo desproporcionado a algo) se sustenta por creencias que han sido propiciadas desde sectores económicos y políticos, causando un daño social que es pronto para saber las dimensiones que acaba teniendo.

La intención del lobbie hotelero en Barcelona era en un principio quitar del medio a una economía ciudadana que se estaba viendo fortalecida por un cambio de tendencia en el turismo global y el uso de la tecnología; y la intención por parte de la administración era usarnos como excusa mientras beneficiaban el modelo turístico hotelero. ¡Qué no falte el circo!

Aquí os dejo algunas explicaciones que no conseguiréis en los medios de comunicación, porque hiere susceptibilidades o porque no rompe audiencia tampoco. Es el escenario con el que nos encontramos los particulares de aquí en Barcelona, que como vosotros, alquilamos nuestra vivienda a turistas. Un escenario que esperamos que no os alcance nunca.

¿Quién molesta?

Las denuncias por molestias relacionadas con Viviendas Turísticas en Barcelona representa el 0,2% de nuestras pernoctaciones. La misma administración reconoce que el porcentaje es mínimo pero el proselitismo político que se ha hecho alrededor de esto, utilizándonos a las viviendas turísticas como excusa por la mala gestión del modelo turístico y gestión de ciudad, ha sido monumental aupado como era de esperar por un lobbie hotelero que ahora también se ve salpicado por la #turismofobia que ellos mismo propiciaron.

La gran mayoría de las viviendas turísticas no ocasiona molestias y estamos de acuerdo en que quien hace una mala gestión y molesta ha de cerrar, pero la mayoría de las molestias que desgastan a los vecinos del centro, se originan en la calle. No en sus escaleras. Ciutat Vella es el barrio por excelencia para salir de tapas en la ciudad. Algunas de sus calles están llenas de colillas de cigarrillos todas las mañanas, así como de orine y esto no es por un comportamiento incívico exclusivo de algunos turistas sino que vergonzosamente también es el comportamiento de vecinos de la misma ciudad que no están siendo culpabilizados del mismo modo. Es evidente que las sanciones y vigilancia resultan insuficientes. El modelo tal como está no funciona para los residentes y tiene nada o poco que ver con las viviendas turísticas.

Si de verdad hay una voluntad política de que no exista un turismo (ni un ocio para los vecinos) de borrachera y molestias de noche, se ha de acabar el alcohol barato y también su venta ilegal en la calle. ¿Hay alguna asociación, autoproclamada de vecinos, por la abolición del alcohol barato?. Me parece que no.  Alcohol barato es lo contrario a buena convivencia y por descontado también contrario a turismo sostenible. Hay mucha hipocresía en todos los estratos sociales respecto a esto, porque nadie quiere perder el “precio justo” hasta para emborracharse.

¿Quién le quita la vivienda a quién?

En Barcelona existen 818.802 viviendas y las viviendas vacacionales representan tan solo el 1,17%, mientras existen 80.000 viviendas vacías (más del 10%).

No solo es desproporcionada la atención puesta sobre las viviendas turísticas habiendo tantas desocupadas, sino que es cínico considerando que estas viviendas representan ayuda para familias y en muchos casos ocupación para particulares y pymes, mientras que casi la mitad de las viviendas vacías están en manos de bancos y de la administración. Para más inri en Ciutat Vella, el centro de la ciudad y del conflicto, se encuentran solo el 7,05% de las viviendas de toda la ciudad y una cuarta parte están vacías según el Plan de Usos de Ciutat Vella.

En la Barceloneta, un barrio de Ciutat Vella, ha habido desde hace muchos años gran cantidad de pisos de renta antigua (80 a 180 Euros/mes). Los beneficiarios de estos contratos en muchos casos ya van falleciendo y los descendientes, que crecieron en el barrio, reclaman poder seguir viviendo ahí, pero el barrio ha cambiado y el precio de los alquileres también. Los que compraron en la Barceloneta hace muchos años igualmente lo hicieron en un barrio pesquero, que de pesquero ya no tiene nada y actualmente tiene más demanda inmobiliaria por estar en primera línea de mar. La demanda es mayor, el precio es mayor. Tal como ha ocurrido en todas las zonas de costa del país. Me gustaría saber si las personas que han vendido y dejado el barrio de la Barceloneta, han vendido sus pisos al “precio justo” o al precio de mercado cuando vendieron.

El vecino que se ha de mudar de la Barceloneta, barrio turístico marinero de Ciutat Vella, por no poder pagar un alquiler regular de 800-900 Euros, tampoco se puede ir a vivir a más de la mitad de los barrios de Barcelona, que no son turísticos, porque los alquileres están igual o más caros. Las viviendas turísticas no determinan el precio del mercado, ni del alquiler, ni de la venta, porque de ser así con la moratoria y la persecución a los ilegales, los pisos estarían bajando de precio y al contrario, están subiendo. De ser así, el precio del alquiler regular sería más alto en los barrios turísticos y es justo lo contrario, los barrios más costosos tienen menos presión turística.

El enfoque social de la vivienda revela que en Barcelona hay un poco más del 1% de viviendas de alquiler social, que contrasta con el 16% del resto de Europa. Las administraciones anteriores no hicieron completos sus deberes para garantizar el derecho a la vivienda de las personas (prefirieron usarnos de excusa mientras beneficiaba el oligopolio hotelero de la ciudad), y la actual administración lo que propone hasta ahora es una especie de expropiación (ceder el uso del inmueble 4 años), a cambio de una condonación de parte de una multa descomunal que la misma administración pone a un propietario que alquila su vivienda sin licencia (porque la administración no se la quieren dar). Si no aceptan pueden perder la vivienda. Y si aceptan también la pierden. Es tan confuso como perverso.

Es así como la misma Regidora del Distrito, Gala Pin, les hace llegar una carta a estos particulares, en un intento de captar un número de pisos irrisorio para el alquiler social, que se aleja mucho de llevar el alquiler social al 16% deseable y que de paso carga sin penas ni remordimientos sobre particulares, una responsabilidad que es de la administración.

Si sigo adentrándome en la oferta de alquilar social en Barcelona, nos empantanamos con el despropósito que se consiguen los interesados en las ofertas de alquiler “social”, para poder acceder a estas viviendas. Este mismo año les están solicitando presentar un contrato fijo y que ganen más de 18.000 Euros al año.

Acerca de la saturación en la Ciudad:

Gracias a las administraciones anteriores, 2/3 partes de la oferta de hoteles y albergues se encuentran entre Ciutat Vella y L’Eixample y según los datos del Plan de Usos de la ciudad, los hoteles provocan un 66% más de población flotante que las viviendas turísticas. Las viviendas turísticas no son el problema de la población flotante en la ciudad. Al contrario tienen el 77% de su oferta repartida fuera de Ciutat Vella, entre los otros 8 distritos de la ciudad.

 

Como en los Juegos del Hambre, el que gobierna consigue “patrocinio”, te mete a fuerza en un juego perverso que no quieres jugar, la gente aplaude, los medios encienden los focos y comienza el show que distrae a todos y no arregla los problemas de nadie. ¡Guerra avisada no mata soldado!

El consejo es que cuidéis vuestros destinos turísticos como vecinos, que os impliquéis más con todo y de paso no permitáis que se tergiverse vuestra realidad como anfitriones en vuestros pueblos o ciudades. El show mediático aquí lleva varios años y ha permitido a esta administración (y todas) tapar muchos errores y lo peor es que pone a pelear a los vecinos, desmonta una economía ciudadana quitándole medios de vida a familias y normaliza la xenofobia.

Elizabeth Casañas