Los vecinos nos cuentan su visión de la historia

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Esta semana hemos decidido presentar la perspectiva de algunos vecinos que conviven con Viviendas de Uso Turístico en su día a día. Para muchos la existencia de éste tipo de viviendas  en sus fincas ha representado un beneficio incalculable que se traduce en mejoras estructurales de las zonas comunes, como escaleras, ascensores, las acometidas de luz, agua y gas, en la vigilancia e incluso en la convivencia; ya que los turistas se convierten en un vecino más que presta ayuda al resto de los residentes en las actividades diarias.

Desde que comenzaron las protestas en La Barceloneta en agosto del año pasado se ha tratado, por un lado, de criminalizar al turismo y, por otro, de acabar con las nuevas ofertas de de hospedaje que proponen un modelo de turismo distinto al modelo que ha prevalecido en la ciudad, que no es otro que el hotelero.

Plataformas como Airb&b, que proponen un modelo de negocio “peer to peer”, así como el alquiler de viviendas para uso turístico, han democratizado el turismo, permitiendo que personas e incluso familias para las cuales viajar era un lujo inaccesible, debido al coste que implicaba, ahora se permitan disfrutar de unos días fuera de casa. Todo ello por supuesto supone un reto desde el punto de vista regulatorio ya que las leyes existentes deben modificarse para incluirlo en las nuevas formas de alquilar y no para desaparecerlos.

Ahora los turistas no sólo se hospedan en  hoteles sino que se abre el abanico de posibilidades que le permite al turista vivir la experiencia del viaje de formas diversas. Por ejemplo hay quienes deciden que la mejor opción para viajar en familia es hospedarse en una vivienda, como cualquier residente de la ciudad, esto no solo les permite trasladar la dinámica familiar a la ciudad que visiten sino que, además, conocen una dinámica del lugar turístico muy distinta a la que conocerían si se hospedaran en un hotel.

En la actualidad el turista se mezcla en la ciudad como uno más, haciendo uso de los comercios de proximidad de la zona donde se hospeda y claro, de esta forma  distribuyendo de mejor manera el gasto que hace durante su estadía y que antes se concentraba solamente en los comercios y servicios que ofrecía el hotel. De esta forma, hay que considerar también en la nueva ecuación que los turistas terminan siendo vecinos, por unos días, de los residentes habituales.

Para algunos residentes habituales esto parece ser un problema. Sin embargo, a diferencia de lo que quieren mostrar los medios de comunicación, las denuncias a la policía por molestias con turistas en edificios residenciales son escasos, sólo el 0,2% de las viviendas de uso turístico han sido denunciadas por quejas de los vecinos.

No debemos olvidar que cuando existe en una finca una Vivienda de Uso Turístico, el propietario de la misma se involucra de forma activa en la comunidad, velando porque las instalaciones se conserven de manera adecuada, proponiendo mejoras constantes que benefician no sólo al propietario del piso sino a la comunidad de vecinos en general y de esta manera las viviendas de todos conservan su valor e incluso hasta se revaloricen.