Ni se te ocurra tener una vivienda turística en este país.

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Las aperturas de fronteras, el abaratamiento de los desplazamientos no hacen más que acortar las distancias cada vez más remotas y el uso de la tecnología lo facilita todo para ponernos en contacto en la distancia y siempre con más garantías. Los sistemas de testimonios, verificación de usuarios y hasta pasaportes electrónicos nos acercan a lo impensable años atrás.

Vemos claro que circunscribir nuestra existencia y cultural (y la de nuestros hijos) a los límites de un pueblo o ciudad donde reside nuestra familia, puede ser encantador y seguro, pero nos aleja de aprender otras formas de hacer las cosas, ver otros paisajes, y conocer a otras personas. Además, no viajar nos privaría de derechos humanos al descanso y a la libre movilidad, y nos alejaría también de familiares y amigos regados por el mundo. Nos apartaría en muchos casos del trabajo, del estudio y de proyectos interesantes lejos de nuestro terruño al que siempre queremos regresar con todo lo aprendido.

En medio de todo este cambio, cada vez más personas nos encontramos recibiendo forasteros en nuestras casas por días semanas y meses, algo que no es novedad, pero que va en aumento como parte del cambio. Y esta decisión de ser anfitrión en sus diferentes modalidades, con el pasar de los años te das cuenta que fue una decisión insensata y te voy a explicar por qué.

Nos convertimos sin quererlo en la punta del iceberg de un cambio en la forma de viajar y un cambio hacia un mundo más integrado, más libre y más democrático donde viajar no es solo para privilegiados o atrevidos. Sin quererlo, emprendimos una actividad de servicio y nos conseguimos luchando contra viento y marea por el respeto de valores y derechos básicos que las democracias en sí mismas deberían de garantizar. ¿Crees que exagero?. Vamos a ver…

Primero, para ser anfitrión has de ser una persona de mente abierta, para poder aceptar las diferencias y respetar la humanidad de los demás, por diferentes que sean a ti. Solo eso ya te puede convertir en un bicho raro entre los vecinos más conservadores y reticentes a ver guiris alrededor. Estos vecinos pueden ser minoría, pero pueden hacer mucho ruido o inventarse toda clase de suposiciones para hacerte la vida imposible a ti y al guiri también, así que sin querer, tendrás que comenzar a defenderte y defender a esos forasteros cuando las acusaciones no tienen fundamento.

Después, te vas a conseguir con un lobby hotelero muy privilegiado e influyente, con un acceso generoso a los medios de comunicación, acusándote públicamente de competencia desleal y evasor de impuestos basándose en tópicos. Todo esto ocurre mientras tratan de adaptarse al cambio rápidamente y perpetuar su monopolio. Te puedes tropezar también en el país con asociaciones de viviendas turísticas que se supone que  te representan ante la administración, completamente controladas ya por hoteleros y resguardando los intereses solo de hoteleros a espaldas de los particulares como tú. Por tu lado tu intentarás ignorarlos y concentrarte en hacerlo bien, pero su cinismo te sacará en muchas ocasiones de tus casillas.

Eso no es todo. Hasta aquí es solo la “competencia”, el miedo y la ignorancia las que te juegan en contra, pero peor resultará la envidia multitudinaria que comenzarás a suscitar involuntariamente. Sacarán cuentas de lo que supuestamente ganas todos los meses (naturalmente obviando los gastos y menospreciando los beneficios a la economía local) y no faltará el ciudadano y el político que te señale, además de por ignorancia, por cínica envidia, o por embriaguez ideológica, o porque les sirvas irresistiblemente como excusa. En este punto, si no tienes las ideas claras, el sentimiento de culpabilidad puede invadirte.

Lo cierto es que lo diferente siempre ha sido una amenaza para todas las sociedades controladas desde el miedo. Los políticos lo saben y lo utilizan. Los forasteros fueron siempre sujetos de acusaciones infundadas y persecuciones injustas para en muchos casos lavar la cara de otros. Crear enemigos en el imaginario popular es básico para los populistas. Pronto te darás cuenta que la excepción de un mal es malintencionadamente convertida en regla, que las noticias son inducidas y que todas las personas que recibes están siendo juzgadas por el simple hecho de ser forasteros. Tu también comenzarás a sentirte perseguido y señalado aunque estés en la legalidad y lo hagas todo correctamente. Entenderás que estas siendo el chivo expiatorio de tu administración. Comenzarás a evitar la prensa para no martirizarte y la culpabilidad se convertirá en indignación.

Si todavía te quieres aventurar, porque cuentas de verdad con un entorno cosmopolita como tú, o porque quieres emprender, o lo necesitas ¡espérate!, que has de conocer la normativa y aquí necesitaría diez folios para explicarte la situación regulatoria por cada autonomía y municipio del país. Pero para resumírtelo, te encontrarás muchas prohibiciones disfrazadas de “regulación” con requisitos de imposible cumplimiento en algunos casos, y en muy pocos casos regulaciones autonómicas bastante razonables que se intentan sabotear desde los Ayuntamientos. En otras palabras, la inseguridad jurídica es un fantasma que te va a estar acechando.

Como te expliqué antes, somos la punta del iceberg del cambio y tenemos un problema intrínsecamente político. A día de hoy no soy capaz de aclararte cual es la voluntad política definitiva de ningún partido. Partidos ideológicamente opuestos nos defienden en unas administraciones y en las otras nos adversan. De un municipio a otro los políticos del mismo partido cambian su postura cada vez que van al lavabo, cosa que era de esperar también con la presión que reciben de algunos “empresaurios” hoteleros por un lado, pero también porque representamos un cambio que pueden usar como excusa para gobernar desde el miedo indefinidamente ¿por qué indefinidamente?, porque ninguno plantea poner murallas o cerrar fronteras, así que los desplazamientos por diferentes motivos siguen en aumento y la tendencia no va a cambiar. ¡Cada vez conviviremos entre más extranjeros y su excusa es indefinida mientras se lo permitamos!

Si después de explicarte todo este panorama quieres seguir adelante, espero que seas de los valientes, responsables, innovadores y amables, con ideas de sostenibilidad claras y un poco de mala leche también para plantar cara y defender ese derecho al respeto y la movilidad que tenemos todos y tu derecho a la propiedad y la libertad económica. De lo contrario, ni se te ocurra tener una vivienda turística en este país.

Elizabeth Casañas