Resumen II Foro de Alquiler Vacacional realizado en Canarias. (OCU, CNMC, UNESCO…)

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Queremos agradecer y felicitar a la Asociación Canaria de Alquiler Vacacional –ASCAV-, por la iniciativa en la realización del II Foro de Alquiler Vacacional en Canarias, para el cual asistieron como invitados representantes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la OCU, la UNESCO en Canarias, FEVITUR, arquitectos y profesores. Las felicitaciones han de hacerse extensivas también a los ciudadanos, a la administración actual de las islas y los partidos de la oposición que dieron un ejemplo democrático con una asistencia robusta en la sala. Lamentablemente no se contó con la asistencia de los representantes de las Asociaciones Hoteleras de la comunidad, porque todos tenían problemas de agenda para atender a la invitación de ASCAV.

La Plataforma PVT tuvo el placer de acompañarles en el evento y creemos oportuno compartir aquí con todos, los detalles más destacables de cada intervención y algunas conclusiones.

Regular la Vivienda Turística, es regular algo que existe y ha existido siempre. Como la economía colaborativa, ninguna de las dos cosas son novedad. La diferencia radica en que ambas prácticas ahora están haciendo uso de la tecnología y los consumidores han provocado un cambio en el mercado. Y si, el cambio viene de la mano de los consumidores y no de la oferta como se quiere hacer ver. Sin demanda no hay oferta y el cambio no es ni bueno, ni malo, simplemente es una realidad que está aquí de la mano de una gran mayoría porque hablemos claro, ¡todos somos consumidores!.

Antonio Maudes habla en nombre de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Asegura que los obstáculos al cambio hacia una nueva economía no afecta solo al turismo. Afecta a muchos sectores cuando el cambio en si no es un problema, sino un reto necesario para la competencia. Explica que “con la economía colaborativa los consumidores y empresas tratan de obtener un valor, monetario o no monetario, a partir de bienes infrautilizados, empleando socialmente Internet”. Asevera que la innovación es imparable y que aumenta la competencia, mejora la regulación económica e incrementa el bienestar general pero hace hincapié en que esa innovación no ha de servir solo a un lobby específico. Maudes agrega que el exceso de norma puede poner obstáculos, pero la revolución digital es imparable y la peor de las acciones que puede llevar a cabo la administración es la prohibición directa o indirecta, ya que los que se quedan con la oferta crean monopolio y no hay presión para innovar.

Juan Franch, profesor de la universidad de las Islas Baleares, agrega que el cambio es bueno para el turismo y para la población, pero que urge legislar. Insiste en que no se puede regular una oferta existente, para excluir el 90% de la misma, ni tampoco se le puede dar largas a legislar como está pasando en algunas comunidades autónomas. “Es necesario definir el alojamiento privado” dice, que es complementario a la oferta de alojamiento ya existente, y ha de hacerse desde las autonomías que son quienes tienen competencia en turismo. Solo regulando, se pueden resguardar los derechos de los consumidores y conseguir la sostenibilidad del turismo.

Pero el único problema que nos asecha no es la falta de regulación. También nos traiciona el exceso de norma y obstáculos para evolucionar. El arquitecto Hugo Luengo Barreto pone de relieve el exceso de requisitos imposibles de cumplir, unido a un urbanismo desactualizado heredado del siglo pasado, que dan como resultado regulaciones inútiles efectivas solo para un puñado de privilegiados, excluyendo a gran parte de la oferta y economía ciudadana que debería estar incluida.

No obstante, todas las fronteras que encuentra la economía colaborativa en su camino no son las administrativas. Tenemos fronteras sociales de las que también hablan desde la UNESCO. De acuerdo con Luis Gortazar, secretario general de la UNESCO en Canarias, el turismo sostenible solo es posible en la medida que una mayor parte de la población se vea beneficiada por el mismo y no  solo unos pocos operadores turísticos. En esta línea asegura que se ha de conseguir un espacio común donde este segmento mayoritario y unos pocos operadores convivan. No se trata de turismo de masas, ni de mala calidad, pero la preservación del capital existente debe anteponerse ante la creación de nuevas estructuras y la transformación de más espacios naturales y la oferta de alojamiento privado es una clave para llegar a esto.

El alojamiento vacacional no ha podido escapar a la supervisión de la Organización de Consumidores y Usuarios OCU, la cual destaca a través de su representante Juan Carlos García, que las reclamaciones recibidas por la OCU en los últimos años, por el alojamiento turístico no supera el 0,3%, quedando el alojamiento de viviendas turística en el 2do lugar de los más valorados en España y en el 4to lugar de Europa. Los cuatro criterios de valoración son: que haya suficiente oferta, que la que hay sea buena, el número de reclamaciones y las valoraciones de los consumidores.  Esto contrasta con un 80% de reclamaciones procedentes de la oferta hotelera donde se denuncia la no coincidencia entre la oferta y el servicio recibido.

Juan Carlos García va mas allá y nos habla de una nueva cultura y del “prosumidor”, que es el propietario que alquila, y destaca el derecho del ciudadano a producir como particular y a hacer un uso inteligente de los recursos de los que dispone. Considera que hay que sentar reglas claras y evitar restricciones injustificadas. Los prosumidores son los nuevos actores y destaca que en el Informe Nielsen el 44% de los Europeos están dispuestos a alquilar viviendas de otras personas en esta modalidad (en China el 94% y en Brasil el 78%).

“No es que creamos en la economía colaborativa, es que la economía colaborativa es lo que viene, ya está aquí”. Las conclusiones de la OCU dan fe de la buena calidad de la oferta de vivienda vacacional, reconocen el derecho del usuario a elegir y el derecho del ciudadano a poner en alquiler su vivienda (con reglas claras y mínimas. Sin asfixiar y distinguir actores particulares de profesionales) y finalmente dice que cabe aclarar el marco legal de las plataformas.

En un resumen del impacto económico del sector de la vivienda vacacional en España, Pablo Zubicaray presidente de Fevitur, nos revela que un 32% de los usuarios de vivienda vacacional contestan que no irían a un destino si no dispone de viviendas vacacionales y que solo en las 6 ciudades estudiadas, durante el año 2014 se alojaron 3,7 millones de personas y generaron un gasto de 2.685 millones de Euros entre alojamiento y gastos varios. Una tercera parte del gasto se lo lleva el comercio de proximidad. Concluye por Fevitur que la demanda de este alojamiento es creciente y hay un reparto social del beneficio mucho mayor. Cualquier destino turístico actual necesita este modelo y se necesitan además de normas consensuadas que los actores políticos pierdan el miedo a la novedad y comprendan que la competencia crea calidad.