Se normaliza la intolerancia

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Este año ya está sofocando y aún estamos lejos del verano. Escuchar a tantas personas espetando “MI escalera”, “MI calle”, “MI edificio”, “MI barrio”, me hacen pensar que no hay tanta crisis como dicen, o es que ya muchos se han dejado picar por el bicho que hace pensar a la gente que “todo es de todos y nada es de nadie”.

Este año también ya deja ver las cacerías de guiris que comenzaron el año pasado. A los pobres visitantes los detienen por la calle, les tocan las puertas de las viviendas donde se alojan, les interrogan, los acusan de cualquier cosa y algunos les miran con desprecio. Igual suerte están corriendo aquellos que alguna vez fueron visitantes, pero que ya hace mucho tiempo que no lo son, porque viven aquí. Su apariencia o acento les delata y los expone a malas miradas, denuncias infundadas y acusaciones arbitrarias.

Este año, los más enterados de este desprecio creciente hacia los turistas, comenzamos a “tragar duro” al pensar en unas vacaciones que nos conviertan en guiris de cualquier otro destino de España de esos que llaman, y con razón, masificados. Peor aún será si queremos quedarnos en una vivienda, porque corremos el riesgo de ser señalados como los culpables de casi cualquier cosa que ocurra en la misma calle o escalera donde nos alojemos.

Este año siguen teniendo protagonismo unos personajes típicos de las dictaduras que resurgieron el año pasado por este territorio. Son los delatores, soplones o chivatos, que para la administración son denunciantes, a los que incluso se les ha dado hasta un número de teléfono especialmente dedicado, donde pueden llamar y acusar a un vecino de alquilar su habitación o su piso a los indeseables extraños. Estas personas se sienten con un poder que nunca antes habían tenido. No importa cuántas veces la denuncia sea errónea, la consigna es denunciar, denunciar, denunciar para que al final del mes se cuenten muchas denuncias por motivo “turistas”, sin que nadie entre al ruedo de cuantas denuncias eran de otra cosa que no tenía nada que ver ni con turistas, ni con el sitio que escogen los turistas para alojarse.

Este año además hay gente que piensa que puede escoger por los comerciantes, qué negocio han de emprender, cómo lo han de emprender, para qué público y hasta cómo lo van a decorar. Hay otros que van más allá y reclaman claramente que no quieren los comercios para guiris. Lo cual me recuerda los carteles que rezaban “White Area” en la Sudáfrica del apartheid, para dejar a los negros afuera de playas, comercios y restaurantes. Y me pregunto si hay ciudadanos que realmente esperan que los comerciantes y hasta las administraciones, coloquen carteles que digan “Sólo para Residentes” y echen fuera a los turistas. También me pregunto si esperan el mismo trato cuando viajen a otro país o si simplemente descartan la idea, porque piensan quedarse aquí en el verano hostigando a los turistas que vean –y a los que no vean también.

Este año el gremio hotelero continúa llenando la prensa de publicidad, por lo que también la puede llenar de declaraciones en contra del sector de las viviendas turísticas sin que importe mucho ni la veracidad, ni la coherencia de lo que declaran. ¡El anunciante manda!. El gremio debería esforzarse un poco mas este año, por reconstruir la tolerancia hacia los turistas que han perjudicado en su intento por barrer con el sector de las viviendas turísticas. A menos que piensen dejar encerrados a los huéspedes dentro de las habitaciones, necesitan que también sus clientes se sientan bienvenidos dentro de la sociedad.

Este año, al parecer las administraciones quieren cerrar sus mandatos cargando con el peso de la contradicción que es combatir la “ilegalidad” que ellos mismos promueven mientras evaden sus propias responsabilidades, dan la espalda a emprendedores y particulares, y dan privilegios descaradamente al sector hotelero.

Pero de todas las cosas por las que ya este año electoral comienza a destacar, es porque parece que se convertirá en el año en donde alguna administración “normalizará la intolerancia”. Y es que los guiris son el blanco perfecto ¡Ni tienen tiempo para defenderse, ni votan!

Elizabeth Casañas

Presidenta de PPVT