Si la Vivienda Vacacional votara este domingo…

PPVT a quine votara la vivienda vacacional

El domingo hay elecciones municipales. Y dicen que los pueblos que no recuerdan la historia, están condenados a repetirla. Y vamos a dedicar unas breves líneas hoy para recoger relatos y conclusiones de estos años, acerca de las posiciones de los principales partidos políticos respecto a la Vivienda Vacacional y el Turismo.

Nos disculpan que no nos adentremos en el detalle de cada Comunidad Autónoma, porque nos tomaría no un artículo, sino una trilogía completa explicarlo todo. Pero si haremos mención de Madrid y Barcelona como ciudades que han marcado una tendencia en toda España respecto a la gestión del turismo.

Los “Ayuntamientos del Cambio”, arropados por la marca Podemos, entraron en el 2015 a algunos Ayuntamientos para radicalizar aún más la persecución y la estigmatización que sufre la Vivienda Vacacional desde el 2005. Proyectar la Vivienda Vacacional, no como una fuente de ocupación y de empleo legítima que hacía falta gestionar bien, sino como un enemigo social, basándose en mentiras y verdades a medias, les sirvió a Carmena, Colau y sus seguidores en toda España, para el doble propósito de introducir en el imaginario popular un enemigo común a abatir, y como propaganda insignia de su comienzo de gestión.

Cuando comenzaron sus administraciones, las formaciones moradas difundieron la tesis de que la falta de vivienda se debía al auge de la Vivienda Vacacional, demostrándose más tarde que esta no superaba el 2,5% del parque inmobiliario de ninguna de estas dos ciudades, pero la matriz de opinión ya estaba en la mente de todos. Contrastaba ese dato irrisorio con lo lejos que estaban todas las Administraciones de España del 16% de promedio de Vivienda Social de las grandes ciudades europeas. También chirriaba en la tesis morada de la vivienda, el hecho de que en ambas comunidades autónomas el 40% de la vivienda vacía estuviera en manos de las Administraciones y de los bancos. ¿Quiénes eran entonces los especuladores?

Ninguna de las “Administraciones del Cambio” han alcanzado ni por asomo las promesas de Vivienda Social que hicieron y sus políticas lejos de poner coto a los grandes fondos de inversión extranjeros, a Airbnb, a Homeaway o al privilegiado lobby hotelero; han impactado más duramente sobre los más vulnerables que son los pequeños propietarios de Vivienda Vacacional que formaban parte del tejido transversal que se beneficiaba del turismo y distribuía mejor la riqueza que años atrás solo se quedaba en manos de unos pocos.

Seguro no hace falta recordaros las campañas de terror que emprendieron con multas que triplicaban el valor de los pisos y que nunca pudieron cobrar por abusivas y a veces improcedentes, pero que robaban la salud y el sueño a un jubilado o a una familia durante semanas. También recordamos el intento de marcar los pisos turísticos, o las denuncias falsas que abultaron las cifras de los ayuntamientos para justificar sus medidas abusivas y alimentar su propaganda. También quedará en nuestra memoria de estos tiempos, el insólito chantaje de exigir a propietarios que cedieran su propiedad para alquiler social a cambio de que se le condonara una de esas multas y por supuesto las incontables condiciones y requisitos de imposible cumplimiento que las distintas administraciones han tratado de imponer a la Vivienda Vacacional en todo el territorio español, para hacerla simple y llanamente inviable.

Parece ineludible concluir que si no han alcanzado a solucionar el problema de Vivienda Social y la crisis de vivienda continúa en muchos lugares del país, las formaciones moradas (Podemos y todas sus marcas) continuarán usando la Vivienda Vacacional como excusa a la crisis de vivienda, aunque ya no les sirva como excusa para justificar la inseguridad, la violencia, la okupación ilegal, los narcopisos y el encarecimiento de la vivienda que aquejan aún más a los vecinos ahora que antes.

 A partidos como la CUP, con tan solo 3 escaños en la Generalitat de Catalunya, le debemos también tasas turísticas más elevadas para los usuarios de la Vivienda Vacacional en Catalunya, que es lo mismo que gravar más duramente al turismo familiar, que es el principal cliente de este tipo de alojamiento. Serviros de este ejemplo de la CUP, para recordar que los tiempos del bipartidismo han quedado en el pasado. Y que la política ahora en España va de pactos. Es así como cualquier grupo minoritario, para desbloquear acuerdos ajustados en los Parlamentos y Ayuntamientos, pueden imponer su agenda anti-turismo o anti-Vivienda Vacacional y conseguir que se aprueben medidas que realmente ni son populares y tienen dudosa o ninguna legalidad. Así nos han dado la razón diferentes instancias de la Justicia en todos estos años y es que al final, también la Vivienda Vacacional, ha tenido que buscar en la justicia lo que la política no ha querido resolver.

Si la Vivienda Vacacional votara este domingo, tendría que pensar que tiene tres opciones de partidos:

1.    los partidos políticos que son enemigos frontales de la Vivienda Vacacional, que tratan a la vivienda vacacional (y a los turistas), como cortina de humo y el anti-pueblo al que hay de abolir;

2.    los partidos que son enemigos pasivos de la Vivienda Vacacional, que estrechan la mano de la Vivienda Vacacional y pactan con los anteriores;

3.    los partidos con los cuales aún quedan espacios para el diálogo y el debate, dentro de los criterios de la legalidad y la sostenibilidad, pero que sin duda a día de hoy dan prioridad a proteger al lobby hotelero delante de la economía ciudadana que se ha desarrollado en torno a la Vivienda Vacacional.

Pero la “Vivienda Vacacional” no es persona y no puede ir a votar. Este domingo votamos personas que tenemos que pensar además de en la Vivienda Vacacional y el turismo, hemos de pensar en derechos, deberes, democracia, libertad, progreso, sostenibilidad y cómo queremos que sea la ciudad y la Europa donde vivimos. Es mucho más complejo de lo que quisiéramos y deberemos de elegir entre los matices de unos respecto a nuestro pensamiento y las diferencias irreconciliables que tengamos con los otros.